Carlos Arturo Guisarre
La Comisión de Senadores y Diputados que estudia el Proyecto de Presupuesto 2013 ha confirmado que el estimado de ingresos y gastos sometido por el Gobierno Central o Poder Robocutivo va tal cual, con superpoderes que ascienden a los 516 mil millones de pesos, un 20% mayor al documento de 2012, tomando en cuenta que el presidente Danilo Medina se ha comprometido a controlar el gasto y a ejecutar una gestión caracterizada por la austeridad.
Allí están las consecuencias económicas del control político de un partido (cualquiera que sea), sobre las bases de ejecución y legislación con una mayoría aplastante. Encima de que en República Dominicana el Poder Robocutivo se conforma en un 100% por aquel partido que gane las elecciones sin importar el margen, la posesión de la mayoría legislativa por parte de ese mismo grupo deja desprotegida a la sociedad ante los abusos de la burocracia estatal.
Los senadores (Cámara Alta, representantes de las provincias) y los diputados (Cámara Baja, representantes de 50 mil personas o menos) se convierten en el Poder Peleletivo cuando la victoria presidencial y la mayoría legislativa coinciden en el tiempo.
Esta no es sólo una cruz que cargamos con el Partido de la Liberación Dominicana en el Poder absoluto, los partidos Reformista y Revolucionario Dominicano tuvieron sus momentos de gloria en los que también pasaron por encima de todo el mundo para que se aprobaran obras faraónicas, préstamos abusivos, bonos fraudulentos y asfixiantes reformas fiscales.
Pues ahora, cuando tiene en sus manos a todos los senadores menos uno (y ese uno está casi negociando) y la mayoría de los diputados, el Gobierno Central no ve la necesidad de discutir con los simples mortales acerca de la pertinencia de emitir o no mil millones de dólares en bonos soberanos ni tampoco le ve importancia a consensuar un pacto eléctrico en el que participen todos los sectores, en vez de sólo las autoridades, los generadores y, por supuesto, el Banco del Reservas, quien carga con el muerto de la deuda.
El Poder Peleletivo, como de costumbre, nos dará el “palo acechao” cerca de la cena de Noche Buena, cuando nadie estará pendiente a mis twits en @economiapais ni mucho menos a mis quejas en este espacio. Mientras, destapemos el regalo de Navidad que nuestros honorables nos pueden hacer con el permiso de un orden constitucional: 516 mil millones en gastos excesivos, un 4% a la educación que se irá en block y varilla, y otro diciembre en el que tendremos que concentrarnos en señalar nuevos abusos, para un nuevo año.